jueves, 11 de marzo de 2010

Y un dia me dieron ganas de volver a escribir



Otra vez Humberto nos deleita con una obra suprema. Hay una particularidad, en esta obra de Eco, digna de resaltar. Si bien en una gran parte de la obra de este maestro de la semiótica, podemos encontrar múltiples citas a Jorge Luis Borges, es quizás en esta, en la que mas referencias al grandísimo escritor Argentino podremos encontrar. Para Eco, y así lo ha demostrado, en sus referencias, Borges es quizás un escritor de culto, no es fácil escapar al influjo de JLB, a su imaginario, a su pluma. Que increíble que en Argentina, aun no se lo reconozca como el lo merece. Es probable y tal vez así sea que no estaba en el como propósito en su vida, la fama, o la legada masiva de su obra. El mismo en su autobiografía reconoce " aunque resulte irónico en esa época, yo era un escritor bastante conocido, salvo en la biblioteca". Pero que falta que hace cada vez mas la lectura de JLB, hoy que nos toca ver como los jóvenes se manejan en la vida con un vocabulario tan escueto y paupérrimo que apenas llega a las 15 palabras, que causa dolor de oídos. Borges es un escritor ideal para los ámbitos escolares, ya que en la sola lectura de alguna de sus obras, encontraremos un exquisito lenguaje y una innumerable cantidad de referencias a otros autores que llevan a los curiosos a querer saber quien es y tan solo con esto, nos abre un nuevo camino, parafraseándolo, un sendero que se bifurca, hacia otras fuentes. Algo tan simple como esto, no es tenido en cuenta en los programas educativos actuales. Hoy quizás, el fomento de la ignorancia, sea el motivo del desdén en la inclusión de uno de nuestros grandes escritores. Hay seguramente razones políticas, siempre existe un mediocre intelectual pequeño burgués, como aquel que lo saco de la biblioteca nacional, para ponerlo a trabajar en el mercado de aves huevos y afines.

jueves, 2 de julio de 2009

Fragilidad

Tiene la fragilidad del sauce en el viento, y a la vez dulce como su propia piel.

Suele ser terrible cual aluvión desatado, no conoce principio ni fin, esa fragilidad la muestra etérea, intocable, la conozco... demasiado. Puede ser fin o espera del comienzo.
Nació siendo final, comenzó siendo un principio que no se atrevió. Me inspira y me derrota cada vez.
Puede ser un susto, o un soplo de felicidad. Ella no sé si me comprende, pero se tiñe de una desinteresada actitud. Ella me defiende, se que lo hace, pero conserva para mí la impenetrabilidad. No comprende mis silencios y si lo hace me agrede con los suyos, porque tal vez sea yo quien verdaderamente no comprende. Ella es agua quieta y torbellino furioso, un viento a veces sutil, quizá nacido de mi propia cobardía. Siempre gana, no siempre lo reconoce, aun si sus manos quedan manchadas con mi sangre.
Ella soy yo, aunque a veces no la conozca.

martes, 30 de junio de 2009

Si me da la gana escribo

Antes de escribir bien vale un humilde homenaje al maestro, Humberto.

Pensar es o debiera ser un lugar comun en nosotros, pero no ser asaltados por el pensamiento, sino mas bien pensar, ejercitar el razonamiento, como nos guste, racional, tecnico, poetico, anarquico, sin condicionamientos, si temor al ridiculo.

No debieramos salir a la calle sin antes haber dedicado unos minutos de nuestra vida diaria a este ejercicio.